
Como quisiera soñar que te hayas ido, con tus lejanos pasos.
Doblando por aquella escalera retorcida, tocando con tus finas manos
las murallas frescas, nacidas en temporada de construcciones.
Respirame que estoy vivo.
Las finas vigas retorcidas por tu imagen.
Compás de juegos de niños y angustiantes fondos oscuros.
No me dejes caer en mi mente. Pensando que aún estás.
Vibrando ante mis manos, tus nudos se asemejan pulcras vigas,
más mi sed de que desaparezcas me consume.
Pero, sin ti no tengo sentido, como el amor sin guerra.
No existe nada nuevo en este edificio.
Sin ventanas, sin escaleras.
Y tantos pisos que subir.
Acércate pequeña ñiñita.
No abras los ojos,
que las escaleras pueden aparecer.
Siente mi mano y no toques mis pensamientos que
aún no se han ido.



Comentarios recientes