
Belleza hiriente,
sofocante con tus labios,
llenas lo que vacío hay en mi,
hermosa criatura perdida.
Tus movimientos sagrados,
templos de mi libido.
Pequeña belleza.
Caminas,
atravesando el frío de esta noche,
sin ser tocada.
Sueltame de tus brazos,
pues tus labios me queman al contacto,
piel cremosa, llena de veneno.
Arrojame, que no quiero sentir
un momento de tranquilidad entre tus labios.


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