
-¿Has tocado el cielo alguna vez?.- Me preguntaste.
Mis manos sólo sabían tocar tu piel, mis labios pensativos quedaron fijos al cielo raso,
mis ojos buscaban la verdad como si estuviera pegada al techo, pero no tuvieron éxito.
Suspiraste profundo, sabiendo que no te podía responder.
-Una vez soñé con hacerlo, pero con el tiempo quise otras cosas, pero siempre quedo esa pregunta en el aire.- Sinceramente le dije. Había olvidado el pequeño lunar cerca del fin de su espalda. Sus nalgas mostraban su joven vitalidad. Quizás me estaba volviendo un poco..
-Pues siempre lo he soñado- Me interrumpiste- desde que era pequeña lo he soñado. Hoy lo haré. Se levanto. Con un pequeño gesto me invito a seguirla y caminar al balcón. Se asomo un poco, entumida. Estaba colocando mi brazo en su cadera, cuando saltó. Vi como caí un poco, para salir volando entre las nubes. Mis ojos la buscaban mientras iban camino al horizonte. Sentía unas inmensas ganas de volar detrás de ella. Pero sentí el cansancio de mi edad, y unas alas que nunca tuve.


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