
Suelta tus miedos e inquietudes, entrégate a mis brazos mientras susurro apaciblemente tu nombre. Deja contener tus emociones en lo más subterráneo de mi alma. Tocarte como nadie lo hace, mientras tu cuerpo se contorsiona amargamente. Deja liberarte de ésta triste prisión llamada vida. Mis manos ya no aprietan más tu fina garganta, tan solo recorren por última lo que alguna vez consideraste tuyo.


Comentarios recientes
hace 11 meses
hace 1 año
hace 3 años
hace 3 años
hace 3 años